¿Quien entre nosotros no se ha sentido fascinado desde su más tierna infancia ante la magnificencia del Infinito Universo, contemplado a través de la oscuridad en una noche de verano? ¡Cuántas preguntas sin respuesta desde entonces...! El Infinito Universo... Tengo para mí que fue precisamente en aquel lejano momento de éxtasis infantil cuando se despertó en mi la conciencia de mi mismo. Ese instante en el que por vez primera me sentí ser y me supe vivo y no sólo un sueño.
A partir de aquella mágica noche estrellada, a la puerta de nuestra casa, como tantas y tantas veces en esos felices años; mi mente de niño se imaginaba épicos viajes a través del profundo vacío, pues nada había más fascinante, nada tan majestuoso como lo que contemplaban mis ojos en la cúpula del cielo.
Los años fueron sucediéndose, uno tras otro, inexorablemente, con la aparente lenta cadencia que tiene el Tiempo.
La adolescencia también estuvo llena de preguntas y repleta de aquella fascinación de la infancia por el Universo Infinito. Preguntas que no tenían respuesta porque responder a ellas habría supuesto un conocimiento que ni tenía ni tengo ahora, por más que hoy se sabe de ese sobrecogedor escenario mucho más de lo que se sabía hace apenas cuarenta años...
La noche, la mágica noche que parece arrebatarnos la Luz pero que sin embargo nos la muestra de un modo abrumador a quienes vivimos gracias a ella, las criaturas que poblamos el Infinito Universo.
Tiempo de preguntas que fue también pasando, como pasan las estaciones ante los ojos de quienes las vivimos. Un día, entrados ya en la madurez pletórica en la que los seres vivos nos movemos con suficiencia entre nuestros semejantes, las preguntas vuelven a surgir de pronto otra mágica noche en que contemplamos de pronto el Firmamento "¿Qué sentido tiene todo esto?" Entonces reparamos en esa estela, esa oscura franja que se abre en infinidad de surcos y recodos, en todos esos puntitos diminutos que por toda la cúpula se aprecian y volvemos a preguntarnos "¿Habrá alguien allí?" mientras fijamos nuestros ojos en un punto de Luz allá en el Infinito "¿Será una galaxia?" "¿Una estrella solitaria? ¿Un cúmulo galáctico...?"
y las preguntas se suceden de nuevo como entonces, siempre las mismas y siempre con la misma falta de respuestas...
El Tiempo, ese devorador de todo lo que existe, continuó inexorable pasando sobre mí, que fui haciéndome cada vez más viejo mientras seguía fascinado por el espectáculo que La Vida había puesto ante mis ojos, que jamás dejaron de maravillarse. Tiempo que transformó no sólo mi cuerpo sino también mi carácter y mi percepción del Mundo y de las cosas... La noche... La Infinita noche, siempre ahí, oculta tras la cortina de Luz que teje el Padre Sol para librarnos de la melancolía...
Mi madurez más fértil me trajo las imágenes más impresionantes que jamás pensé ver de Mundos, de extraordinarias Lunas, de formidables formaciones estelares, cúmulos galácticos y hasta super cúmulos masivos de galaxias tan lejanos y asombrosos que me han hecho volver al zagüan de nuestra casa y a mi breve infancia feliz muchas veces.Nada hay más majestuoso que la noche, que no es simplemente noche, pues noche sólo es en este Mundo el medio giro de nuestro hermoso planeta azul...
La Noche... Esa Noche Infinita tan repleta de Luz y de asombrosas maravillas. Esa Noche, que desde niño me fascinaba sigue hoy, en mi vejez prematura, iluminando de entendimiento mi conciencia cósmica y mostrándome el camino de la humildad y el amor por lo vivo...
Soy ser de Luz, que La Luz es la Madre de todo lo que vive, pero también soy esencia viva que ansía iniciar El Viaje,ese que de niño imaginaba en mi cuarto cuando la lámpara se apagaba y las tinieblas de la habitación se poblaba de estrellas que mi imaginación de niño recreaba....
Ahora, plantado ante este viejo ordenador que me entrega con un simple "clik" imágenes deslumbrantes de
un Universo Infinito, mi imaginación sigue viajando aún más lejos, que en mi consciencia llevo cuánticos Universos Infinitos y eso me hace volver inexorablemente a ser el niño que jamás dejé de ser por más que el espejo de la vida me muestre a un ser cansado y viejo. Ese niño que nunca crecerá y que está siempre oteando el Infinito en busca de la más hermosa de Las Regiones Celestes, aún no encontrada pero que me llama cada noche para que la encuentre.La Noche, que en su brutal magnificencia nos da a todos una gran lección no por todos aprendida, dada la mezquindad que anida en tantos corazones...
Ahora, tras varios días de luchar contra la pedregosa senda de lo no creado, me encuentro al borde mismo del breve Universo que os he mostrado, pues tras la Infinta sucesión de Infinitos empieza el verdadero Camino Infinito de La Luz, tan plagado de Universos Infinitos que nadie en el Jamás del Tiempo ha sido capaz de contarlos... La Noche... No existe La Noche, que nada existe fuera de La Luz.
Es todo. Salud. Vale.
Para Mercedes
Pedro San José



La noche... Hay noches que resultan inolvidables... Las mejores que yo recuerdo tienen que ver con madrugadas de ronquera... También las peores... Es verdad: Despiértate junto a una mujer y sabrás de ella mucho más de lo que ella misma querrá que sepas.
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