Castilla, la tierra más hermosa de cuantas hermosas tierras he conocido y por más que en todas partes existen maravillas, las de mi tierra son para mí lo más mágico de cuantas mágicas cosas han visto mis ojos.
De paisajes duros y sin embargo alegres y durante muchos meses del año, felices.
Castilla, tierra de pan y de vino, pero también de cordero y de tantas cosas que alegran en corazón de los hombres.
Soy castellano, un honor con el que me honro porque nací en una tierra de recios caracteres y de palabras firmes con las que se sellaban pactos sin testigos y ante dios, que así se hacía...
Recuerdo los relatos de mi abuela Brígida, tan querida, que en paz descanse allá en Tordesillas...
Castilla, la de un sueño... De pequeño gozaba descubriendo especies nuevas de pajarillos o de animalitos del bosque, que vivíamos junto a uno, el Pinar Oscuro... Así figura en algunos mapas...
Pero es que cuando yo era niño, la voracidad del ser humano aún no había alcanzado el nivel que hoy alcanza, de pura depredación...
De pequeño se veían aún un montón de animalitos que lo flipabas y lo expreso en un término del tiempo de mijuventud porque me parece el más gráfico, dado que ahora, efectivamente, para ver fauna originaria y endémica de mi amada Castilla, te tienes que ceñir a los topillos y ni siquiera sé si son autóctonos... Topillos.... De aquél tiempo eran difíciles de ver, porque se veían otros muchos animalitos que comían topillos y otras cosas que se comen las cosechas, como escarabajos y cosas de esas, que también son importantes ciudadanos y merecen su espacio y no rociadas de veneno, que ellos ningún mal nos hacían viviendo en su casa...
Pero es que es cierto, que lo cuento y me recuerdo recorriendo el breve pinar Oscuro y buscando siempre el rastro de los habitantes del bosque y lo mismo hacía cuando recorría las veredas de los campos de cultivo y de labor en busca de mi padre y de la mano de mi madre... años felices, sin duda, plenos de la Magia que todo lo envolvía...
Pero era cuando iba con mi padre cuando hacía los descubrimientos más fascinantes. Siempre. Los habitantes de nuestra inmensa pradera, pues eso es Castilla, una infinita pradera, con enormes bosques, innúmeras lomas y extensas regiones de colinas y serpenteantes valles de ríos y riachuelos tachonados de bosques endémicos y mágicos en los que los duendes y las hadas han jugado siempre...
Mi tierra... Mal hijo sería si no la amase como lo hago, que no reniego de ella ni he de hacerlo mientras tenga aliento. Pero siento ganas de llorar muchas veces y me acongojo al pensar que los niños ya no ven al águila culebrera oteando desde la altura los regatos y las ciénagas, al corzo saltar entre grandes charcos por el recién cosechado nuevo barbecho... A las liebres, encamadas entre retamales del barbecho viejo y a los incontables alados llenando el suelo de vida y el aire de baile...
Por toda la llanura de Castilla, sus habitantes vivían felices hasta que les llegaba el instante de entregar su esencia y entonces lo hacían tras una vida, larga o corta, breve o ahíta en el más hermoso lugar de Iberia...
Ahora no, ahora nuestros austeros y sin embargo hermosos paisajes lo son de una tierra envejecida y gastada... Sin rastro de vida, yerma...
Desiertos de monocultivos que impiden la vida, desiertos verdes que engañan sólo a ojos que no ven.
Tras cada planta, un ser vivo tenía su morada. Tras cada retamar lindero podía estar apostada una raposa y en cada roquedo una loba podía estar amantando a sus cachorros... El bosque era rico en especies y el ser humano aún sabía apreciar sus virtudes y el privilegio que suponía compartir la tierra con especies tan endémicas de Castilla como nosotros mismos...
Pero ya no se ven aguiluchos oteando tan ricamente subidos un poste del tendido telefónico ni en ningún otro lugar... Ya no se ven culebras escurridizas serpeando por entre los matorrales ni se escucha el canto de las perdices llamando a su pareja ni se ven patos nadando junto a gansos durante un descanso en su viaje en las plácidas agüas del Padre Duero...
Topillos... Que yo lo pienso y me digo "Pero si esa especie es lo más parecido a una rata", dicho sea con respeto para la inteligente rata... Eso es lo que queda, que de lo demás apenas restos aquí y allá...
Mi amada Castilla... Tan hermosa y tan yerma en su infinita riqueza... Desierto verde por amor al dinero de unos pocos. Mi amada Castilla, tierra de promisión y de hombres recios y de palabra...
Yo no soy un gurú, que a mi tal cosa me viene muy grande. Pero estoy en este camino de las verdades por alguna razón y la razón que encuentro es difundir las mías...
La primera vez que vi cazar a un águila iba con mi padre de cacería... Fue increíble verla tomar la presa y elevarse como si nada... O a los alcones, mis voladores favoritos, o a las preciosas torcaces.... Castilla... ¡Tanta vida...!
Pero es que esa Castilla que conocí de niño puede volver a renacer, que mi tierra es muy fuerte y muy vieja... Dicen los sabios que somos lo que queda de un antiquísimo macizo erosionado por el Tiempo y los elementos hasta deshacer las montañas y dejarlas en hermosos muñones repletos de vida...
Así fue durante eones... Hasta que llegó La Peste del dinero y el poder... ¡Castilla...!
ese es el verdadero responsable del deterioro permanente y apocalíptico que acaece ante nuestros ojos, que se niegan a ver...
Cada vez más de una cosa y mucho menos de las demás, que así ha de ser para ganar mucho dinero... Mucho, mucho dinero, que cuanto más ganes más grande eres y mayor es la capacidad de tus graneros y más grueso el volumen de tu cuenta corriente...
¡Qué poco tiene eso que ver con el tesoro que Castilla ofrecía a sus hijos en el tiempo en que yo era niño... ¡Ojo! Pero sólo porque la depredación final sólo estaba empezando...
No existen cifras, al menos yo no las conozco, de la cantidad de endémicas especies vegetales y animales han desaparecido en este breve lapso de tiempo de mi vida, de mi amada tierra..
Topillos... ¡Qué orgullo para los exteminadores de vida...! Mi Castilla mancillada y herida con cada cosecha... Envenenada con químicos y semillas modificadas para no se sabe bien qué cosa...
ya no hay pájaros para las rapaces, ya no hay rapaces. Ya no hay caza para las ginetas ni los linces, ya no tenemos predadores por nuestros cerros... El paisaje es cada vez más monótono y vacío, las zonas urbanizadas cada vez más brutales... Cintas interminables de asfalto y pintura que impiden la vida normal de los habitantes de la llanura
Triste Castilla, en la que la vida vale tanto como el precio del cartucho que acabe con ella... ¡En qué viles manos estás, amada mía...!
Pero la esperanza vuelve al contemplar desde el otero de un altozano la infinita llanura cubierta de verdor y de ocre, surcada de ríos y riachuelos, poblada de enormes manchas de bosque, ondeada de colinas agrestes... Infinita...
Castilla, la que siempre dio de comer a sus hijos, la que floreció cada primavera en un estallido de colores y con el alegre siempre de las amapolas y el claro resplandor de las margaritas pintando hasta el horizonte con colores alegres los campos...
Castilla... Tierra de paisajes infinitos y de bucólicos rincones...
Recuperar la Castilla de los barbechos es cuestión de pervivencia...Algo tan simple y que permitiría a la tierra regenerarse de modo natural permitiendo el regreso de la hermosa vida...
Quiero que vuelva la Castilla de mi niñez , esa mágica tierra de la infancia...
El deseo del dinero sin tasa no puede prevalecer sobre la supervivencia de todo un Pueblo... Save Castilla.
Es todo. Salud. Vale.
Pedro San José







Cuanta razon...es tu amada Castilla y son tantos los lugares que han dejado.de ser lo.que eran y lo que en justicia,tendrian que SER.
ResponderEliminarEn nombre del ¿progreso? Nuestro.planeta azul esta enfermo.Y no hacemos nada.Como.con todo.Gracias por tu publicacion.
Eres muy amable, Mercedes, que siempre lo has sido, amable, social, honrada y muy sincera en el trato. Debería haber más gente como tú, amiga mía de teléfono, que eso es mucho y me honro en ello dado lo escasa de tu agenda y tu opacidad ante el mundo virtual, que se diría eres poco menos que una monja de clausura según tus propias palabras, que no mencionaron a las monjas, pero me las recordaron. Un besito virtual. Salu2
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